Una investigacin recoge cmo afectan las normas de gnero a la distribucin de roles y tareas en los trabajos en grupo en secundaria y universidad

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  • Las chicas asumen las tareas más invisibilizadas y la auto-exigencia hace que hagan un trabajo oculto “de hormiga” para el grupo
  • Ellas se sienten menos legitimadas para hablar en público, mientras que ellos se perciben con mayor libertad para hacerlo

 

Emakunde/Instituto Vasco de la Mujer ha presentado esta mañana el estudio “Investigación-acción educativa para desvelar y gestionar cooperativamente desigualdades de género”, resultado de la beca concedida por el Instituto a trabajos de investigación en Igualdad de Mujeres y Hombres. En la presentación han participado la directora de Emakunde, Miren Elgarresta, y dos de las autoras del estudio, Patricia Martínez García y Delicia Aguado Peláez.

El análisis, realizado en el marco de la enseñanza secundaria y la universitaria, concluye que las normas de género afectan muy especialmente a los roles, tiempos y tareas que chicas y chicos asumen en los grupos de trabajo en las aulas. Y es que las actividades grupales generan dinámicas que quedan más ajenas al control del profesorado y en las que las lógicas de dominación tienen un efecto más visible.

Así, se ha identificado que, en los grupos de trabajo mixtos, son mayoritariamente ellas quienes cogen las notas, y proporcionalmente trabajan más que sus compañeros, aunque hay equipos en los que las tareas están más compartidas. Las alumnas se encargan mayormente de comprar el material, el diseño de la presentación, buscar documentación, corregir el trabajo final y, en menor medida, exponer. Ellas están presentes en todas esas actividades, pero de mayoritariamente en las tareas más invisibilizadas.

El estudio constata que las normas de género condicionan las capacidades, expectativas, deseos y necesidades de las personas que habitan e intervienen en las aulas. Por ejemplo, la norma de género femenina de la auto-exigencia activa en ellas la necesidad de hacer un buen trabajo y, con ello, de tomar el “rol de hormiga”, trabajando para el grupo. Las normas de género femeninas de la discreción y la auto-exigencia guardan también relación con el síndrome de la impostora, esa falta de confianza que hace pensar que nunca se es lo suficientemente buena o se está lo suficientemente capacitada para ocupar lo público. En consecuencia, las normas de género femeninas tienden a desactivar la participación en el aula de unas alumnas que toman menos la palabra y, cuando lo hacen, lo preparan más, se sienten menos legitimadas, ocupan menos espacio y se castigan más por hacerlo. Ellos se perciben mayoritariamente con una mayor libertad a la hora de ocupar lo público.  

Las normas de género afectan también a la valoración de las distintas actividades y actitudes que se desarrollan en el aula. Así, las tareas y roles valorados son los que se desarrollan en lo público y que se ejercen en  base  a  la  racionalidad  y a  la seguridad; los temas legitimados son aquellos que se consideran universales. Por el contrario, son invisibilizados aspectos como la gestión emocional en los grupos y los nervios o la inseguridad se penalizan.

El estudio destaca como contrapunto la oportunidad que ofrecen este tipo de trabajos colaborativos para desarrollar e impulsar roles y tareas más igualitarias. Y hace una serie de propuestas para avanzar en igualdad en este ámbito como, entre otros, señalar y problematizar quién hace qué desde una perspectiva de género para identificar la división sexual existente en el reparto de las tareas; visibilizar y revalorizar las tareas reproductivas que todo trabajo en el aula conlleva sin fijarse solo en el resultado final; crear en los grupos un espacio educativo permeable a lo afectivo y a lo experiencial; e incorporar la herramienta interseccional en los espacios educativos, atendiendo a la diversidad y necesidades e intereses heterogéneos del alumnado.   

Patricia Martínez García y Delicia Aguado Peláez son Doctoras en Ciencia Política y Comunicación Audiovisual, respectivamente, por la UPV/EHU y, en la actualidad, son investigadoras en Aradia Cooperativa. Han coordinado la investigación con Igor Ahedo Gurrutxaga, profesor de la Facultad de Ciencias Sociales de la UPV/EHU y del grupo Parte Hartuz, del que también forman parte Uxue Zugaza Goyenechea, Iraide Álvarez Muguruza, Cata Etxegoien Gómez, Idoia Del Hoyo Moreno, Miriam Ureta García y Andere Ormazabal Gaston.

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